Ø La oración y el poder son inseparables.
Ø Se necesita poder para predicar, enseñar, ministrar u otro trabajo pero este poder solo se obtiene con oración fervorosa.
Ø Ponga a sus hijos en una oración concreta por su conversión y cambio de carácter, haga la oración con fe y fervor.
Ø El evangelista verá a sus oyentes convertirse si ora los maestros verán a sus alumnos aprender.
Ø Las sanidades ocurrirán. Los milagros vendrán.
Sanidad divina:Es el poder de Dios para sanar los enfermos y afligidos en respuesta a la oración de fe ofrecida en el nombre de Jesús.
La condición para la oración de sanidad contestada es creer. El padre del muchacho endemoniado respondió con lágrimas en los ojos: “Creo”, y luego agregó: “Ayuda mi incredulidad”. Siendo la fe un don, podemos orar pidiéndola tal como lo hizo este padre. Note cuán rápido contestó la gracia de Dios. Pero aquí una lección más: Deberíamos buscar un ambiente diferente a aquel donde es difícil creer. Hasta la capacidad de Jesús para hacer milagros se vio reducida donde prevalecía la incredulidad (Mateo 13.58).
Ø La provisión se verá.
Jesús sabía de las dificultades que enfrentaríamos al buscar el descanso en la fe, entendiendo que Dios cuida de nuestras necesidades. (Mateo 7.7–11; Lucas 11.9–13.) El enemigo de la vida de oración nos sugiere a menudo que no conseguiremos lo que pedimos; nos dice al oído: «En vez de recibir lo que necesitas te va a pasar algo peor, y te lo mereces». Pero cuando usted permite que la verdad de Dios moldee su pensamiento, usted recibirá las palabras de Jesús; podrá descansar en Él, sabiendo que Dios no responderá sus oraciones con una piedra, una serpiente o un escorpión cuando le pide comida o provisión. Su fe crecerá en la certeza de que Dios, su Padre revelado en la persona de Jesucristo, solamente le dará lo bueno a sus hijos; le dará bendición en vez de maldición a los que oran en fe.
viernes, 2 de enero de 2009
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