Había un agricultor que siempre oraba leyendo su manual de oraciòn. Un día, fue a trabajar, y no se dio cuenta de que el manual se había quedado en su casa. Por este motivo, no pudo orar en todo el día. Cuando ya estaba oscureciendo sintió gran remordimiento en su corazón por esto, y por primera vez en su vida, levantó una oración diferente a como le indicaba el manual de oración: "Dios, hoy he cometido una tontería. Es que ¡he dejado el manual de oración en mi casa! Yo no puedo orar sin el libro. Así que desde ahora, dire cinco veces el alfabeto para que Tú puedas armar una buena oración".
Entonces Dios llamó a los ángeles y les dijo: "De todas las oraciones que he escuchado hoydía, la mejor ha sido la del agricultor. Porque fue una oración breve, pero venía de un corazón sincero".
Una "buena" oración es la de aquel que derrama su corazón a Dios con total honestidad, como cuando uno cuenta todo a su mejor amigo, diciendo las cosas tal como son, sin engaños ni mentiras.
"Dios tengo este problema". "Dios, tengo alguna enfermedad". "Dios estoy sufriendo mucho por los problemas familiares". "Señor, guarda a mis hijos".
A Dis le agrada mucho que nosotros confesemos los problemas y las pruebas que padecemos siempre, con mucha honestidad, sin ocultar nada.
Ensayo para meditar. La Oración de Jesús/ Kim Ji-cheol.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario