La última oración de Jesús fue por usted. Su último dolor fue por usted. La última pasión también fue por amor a usted.
Antes de ser crucuficado, Jesús oró al Padre celestial por usted, en el monte Getsemaní. Cuando Jesús miró al cielo, lo vio a usted allí. Tuvo una visión del día cuando usted lo seguiría.
Jesús no desvio la mirada de usted. ¡Porque lo vio a usted perseveró hasta el fin! A usted, que estaba siendo arrastrado por la corriente de una vida indeseada, en medio del mundo contaminado. Vio que usted fue traicionado por aquél a quien amaba, vio que usted se enfermaba y era herido. Vio que no podía superar la fustración y la muerte. Jesús le quiere asegurar que El estuvo allí, junto a usted. El sabe cómo se siente ser traicionado, y sabe lo que es caer en una situación confusa. Conoce el dolor del corazón destrozado en medio de las aflicciones. Sabe lo que es enfrentar las tentaciones y amenazas de Satanás. Y más que nada, sabe cómo se siente ser rechazado al suplicar a Dios. ¡Jesús triunfo! El día anterior a Su crucifixión, Jesús reafirmó Su decisión de ir al infierno por nosotros, antes que irse al cielo solo.
El Regalo. Max Lucado
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario